lunes 21 de septiembre de 2009

LA INCREIBLE FUENTE REANA EN VELILLA DEL RÍO CARRIÓN


Mira que he pasado muchas veces por Velilla del Río Carrión en mis viajes y nunca se me ha ocurrido parar a ver la fuente Reana, por ignorancia. Resulta que una amiga me comentó su existencia y tras buscar informaciones relevantes al respecto he quedado impresionado.

Velilla está al lado de la villa de Guardo y se halla en la montaña palentina. El pueblo tiene empaque y mucha historia, pero la fuente Reana lo sobrepasa todo. Se trata de una fuente ya descrita por el historiador romano Plinio el Viejo y tiene una particularidad que la hace única. El agua mana y deja de manar sin ningún criterio lógico aparente. El estanque puede estar a rebosar y vaciarse repentinamente para luego permanecer sin agua un tiempo y de pronto volver a llenarse. Las supersticiones dicen que si el viajero la visita por primera vez y la halla vacía morirá en el plazo de una semana, lo que obviamente no es más que una superchería pero da morbo al asunto. El llenado va precedido de un rumor sordo. Para los de Velilla es algo tan normal que ni le prestan atención pero para los visitantes es todo un atractivo.

La información detallada sobre el lugar la encontraremos en este enlace. Velilla está muy cerca de Riaño y desde Velilla se puede hacer una ruta circular que pasa por Cervera de Pisuerga, primero por la carretera de los embalses y regresando por Guardo. En Cervera podemos ver un eremitorio rupestre del cual hallaremos información privilegiada en este otro enlace. No lejos de Cervera está la iglesia de Olleros de Pisuerga, excavada en la roca al estilo de Petra en Jordania y que conoceremos en este artículo. El norte de Palencia es una caja de sorpresas.

miércoles 9 de septiembre de 2009

GRANDES EXCURSIONES EN TENERIFE: MASCA


Millones de viajeros visitan cada año Tenerife y no todos hacen una de las excursiones panorámicas más impresionantes de Europa. Uno procede de Asturias y se piensa que ya lo ha visto todo hasta que se acerca a la aldea de Masca a través de la carretera que procede de Santiago del Teide, en el sur de la isla. La propia carretera es ya de por sí un espectáculo inenarrable que pone a prueba a cualquier conductor con su trazado enrevesado en el que resulta complicado cruzarse con otros coches y donde además nos podemos encontrar con autobuses que tienen que hacer maniobra en casi todas las curvas; el firme está en buen estado y hay que conducir con mucho ojo para no abusar del freno en los descensos, más aún cuando llevas un coche de alquiler que ha pasado por muchas manos.


La carretera se financió con fondos procedentes de la emigración y puso fin al aislamiento de un pueblo que hace medio siglo funcionaba con economía de subsistencia sin utilizar el dinero sino el trueque. Según los vecinos nunca hubo necesidad ni hambre pero sí incomodidades.

La aldea es de esas con encanto y merece figurar entre los 50 pueblos más especiales del territorio nacional. Incluso nos podemos alojar allí y hay servicio de bar y restaurante. Un parking a la entrada nos facilita la tarea de pasear por la población. Desde aquí se puede realizar la espectacular ruta de senderismo del barranco de Masca con su descenso vertiginoso hacia el mar. Hacía demasiado calor para mi y mejor vuelvo en otra estación menos cálida.

Desgraciadamente para los habitantes del pueblo hay complicaciones legales que les impiden construir viviendas o reformar las existentes, ya que la zona se considera protegida, aunque no tanto a la fauna humana, como suele ocurrir en muchos Parques Nacionales que tienen poblaciones en su interior.

La carretera que une Masca con Buenavista es menos complicada para los viajeros. Por cierto que hay excursiones organizadas que te llevan al pueblo para hacer la ruta del barranco y regresar en barco hasta Los Gigantes con traslado de nuevo al hotel, que seguro es más divertido que bajar y volver a subir. La ruta a pie es de sólo cinco kilómetros.

En Masca compré unas semillas de platanera que han dado origen a dos preciosas plantas que meteré en casa durante el otoño, a ver si consigo plátanos en los Picos de Europa.

Masca no es Bulnes pero impresiona mucho. Esperemos que no se acabe despoblando porque las personas son la esencia del lugar y las que lo han conservado como está. En lugares como Livigno o Samnaun, de los Alpes, los habitantes no pagan impuestos y aquí estaría plenamente justificado.

Masca es uno de esos sitios que hay que ver antes de morir.