miércoles 28 de septiembre de 2011

COSAS QUE DAN MAL ROLLO EN LA WEB DE UN HOTEL. TELEVISORES ANTIGUOS.

Ya puedes tener un hotel chulo y molón que si exhibes en la web las fotos de las habitaciones con modelos de televisión de hace una década quedas a la altura del betún. Si no hay presupuesto para comprar televisores actuales y bien adaptados a la TDT, la imagen del hotel pierde una barbaridad. Hoy en día la clientela percibe muy negativamente que la tele sea antediluviana aunque se vea bien. Además los modelos actuales se integran de maravilla en la decoración y ocupan muy poco espacio. Lo más fácil es que los posibles clientes huyan despavoridos ante la contemplación de habitaciones en las que el propietario no quiere invertir y prefiere conservarlo todo con estética del siglo y del milenio pasados. Personalmente no me molesta en demasía, ya que no suelo ver la tele en los hoteles, pero me queda claro que un hotel con televisiones viejas es un negocio en el que se racanea.  No es normal que pensiones y hostales tengan equipos audiovisuales renovadísimos y haya hoteles de tres o más estrellas donde viven de espalda a la modernidad. Lo mismo pasa con el wifi, que lo regalan en cualquier parte y lo pretenden cobrar en los lugares de lujo.

Señores hoteleros, vayan poniéndose en la cresta de la ola y cambien ya sus viejas teles antes de que les pongan a parir en Booking o en Tripadvisor.

sábado 24 de septiembre de 2011

FISGACRUCEROS SE OCUPA DE ENCONTRARTE EL MEJOR CRUCERO

Antiguamente había que cruzar el océano en barco obligatoriamente si querías viajar a América. Luego llegaron los aviones y el transporte marítimo quedó relegado a viajes de placer, que hasta hace muy poco eran bastante caros e inasequibles para los bolsillos de la clase media. El tercer milenio está siendo testigo de un abaratamiento brutal del viaje por mar y casi todo el mundo ha hecho ya algún crucero turístico. Algo deben tener los cruceros porque los clientes repiten, se aficionan e incluso casi los coleccionan. No es de extrañar porque la fórmula resulta muy competitiva. Un amanecer distinto cada día y un régimen de pensión completa en auténticos hoteles de lujo flotantes atrae a cualquiera.

Otra cosa es ponerse a buscar el crucero que más nos interesa. Hay tanta información que uno no sabe ya dónde mirar. Que si por el Mediterráneo o por el Egeo, o bien por el mar del Norte y encima con varias modalidades, incluso hay transatlánticos y todo...

Lo mejor es un sistema que se ocupe por nosotros de localizar las mejores ofertas por precio y por destino. Para eso ha nacido Fisgacruceros, una web especializada sobre ofertas en cruceros. El mecanismo es muy sencillo e intuitivo. Basta con indicar nuestra dirección de correo electrónico y todo se pone en marcha para detectar en todo momento las promociones más ventajosas para el cliente. Hay que tener en cuenta que en ocasiones los precios bajan escandalosamente si la ocupación prevista en el barco es escasa y hay que llenarlo cobrando menos porque eso es preferible para la naviera antes que navegar con poco público. Se puede elegir el tipo de crucero (fluvial o marítimo) y las características del viaje. Los hay muy largos y también de unos pocos días. A veces el barco se coge en España mismamente y otros son por el Caribe, con lo que deberemos desplazarnos en avión para iniciarlo.

Toda la información en http://www.fisgacruceros.com/

domingo 11 de septiembre de 2011

ALEMANIA NO ES PAÍS PARA TURISTAS

Que conste que no tengo nada personal contra el país ni sus habitantes. Sencillamente me parece que Alemania tiene un largo camino que recorrer para convertirse en destino turístico de calidad. No es que fallen los hoteles, bastante aceptables en general. No es que se coma mal, sino más bien muy decentemente y a buen precio. No es que te claven a peajes como en Francia sino que las autopistas son gratuitas. No es que tenga peligrosidad ciudadana ni mucho menos. Tampoco falta patrimonio que digamos. Pero Alemania carece de vocación de servicio al visitante extranjero y en general hay una escasa predisposición a aceptar que su lengua se convierte en una barrera infranqueable para visitantes de todo el universo. Precisamente el castillo de la foto es uno de los muy pocos lugares del territorio germano donde se hacen las cosas como deben y me refiero a la excelente organización para acoger turistas en otras lenguas además de la local.

Alemania es un país que exporta viajeros, un mercado más bien emisor y no tan receptor como sería deseable. Mientras los viajeros alemanes son recibidos en Baleares o Canarias como se merecen, los españoles o franceses no se sienten precisamente bienvenidos en un lugar donde se debería implantar el inglés en la señalización turística para facilitar las cosas al resto de ciudadanos del mundo. Lo grave es que fuera de las grandes ciudades hay demasiados establecimientos hoteleros donde ni siquiera te puedes apañar en inglés.

Cada vez que comento con alguien que he estado de vacaciones en Alemania me preguntan lo de siempre: "¿Cómo te comunicas con ellos?" Y les respondo que en inglés cuando se puede. Lo gracioso es que teniendo frontera de cientos de kilómetros con Francia no haya manera de usar la lengua de Molière casi en parte alguna.

El viajero queda con una sensación extraña. Parece como si Alemania no solo no necesitara visitantes foráneos sino que en algunos sitios casi preferirían no tenerlos y les incomodaran los visitantes que desconocen su lengua. El turista suele perderse la oferta gastronómica porque no hay manera humana de saber qué dice la carta; únicamente pude consumir en restaurantes con cartas traducidas a otras lenguas y me tuve que limitar a restauración rápida o autoservicios.

Otro extraño déficit del país es la escasez de servicios en las autopistas. El que llega desde Francia se sorprende de la práctica inexistencia de áreas de descanso y la necesidad obligatoria de acudir a las de servicio, que son más bien escasas, pequeñas, con parkings limitadísimos y WCs de pago. La tortura puede ser terrible en rutas frecuentadas por camiones, que abarrotan los parkings hasta hacer imposible la entrada y el estacionamiento de un coche. En las nacionales es rarísimo ver un área de picnic y el aparcamiento en los pueblos virtualmente inexistente a no ser que uno resida allí o el lugar sea turístico. Es muy típico que el parking sea de pago incluso en los lugares más apartados, aunque siempre se puede recurrir a las zonas comerciales. En un "Autohof" alemán he visto el mayor desorden de todos los tiempos, con coches circulando en dirección contraria, obligación de pasar por los surtidores de combustible para acceder a la cafetería, coches aparcados en la zona verde y en el carril de salida y un sinfín de burradas que no he presenciado en ningún otro país.

Los horarios comerciales ayudan muy poco y a las seis de la tarde está casi todo cerrado. Para cenar la cosa se complica aún más y después de las ocho tendremos problemas. Si a ello añadimos que la iluminación nocturna de muchas ciudades parece de hace un siglo, no apetece precisamente darse una vuelta por los centros urbanos. La señalización de las carreteras tampoco lo pone sencillo; muy a menudo se corta una carretera por obras y no se señalizan desvíos alternativos; el que procede de Francia y viene acostumbrado a la perfección en las indicaciones se pierde enseguida. Lo de encontrar un hotel es de traca porque generalmente no se señalizan y ni siquiera aparece la palabra "hotel" sobre el tejado del edificio.

Para otros viajes posteriores elegiré destinos con mayor interés por el visitante extranjero. A ver si a la vuelta de unos años las cosas mejoran. Ojo porque fuera de las zonas turísticas de masas España tiene problemas muy graves con las lenguas extranjeras aunque se intenta suplir el desconocimiento con dedicación y simpatía.