miércoles 28 de julio de 2010

CUANDO LOS PASILLOS DEL HOTEL NO TIENEN AIRE ACONDICIONADO


Disfrutar de una temperatura de 22 grados centígrados en una habitación de hotel es toda una bendición cuando en el exterior se sufren 38, sean secos o húmedos. Hoy en día los hoteles de zonas cálidas incorporan esa comodidad incluso en las categorías menos lujosas. No ocurre lo mismo en zonas frescas, donde una ola de calor puede abrasar a cualquiera en dormitorios de hoteles ubicados en comunidades autónomas que sólo exigen aire acondicionado en zonas nobles, por eso de que son cuatro días y no compensa.

Lo malo es cuando te alojas en hoteles con pretensiones elevadas y tienes que sufrir el ahorro de energía que supone la carencia de refrigeración en cualquier lugar que no sea la habitación.

Hoy me toca hablar de los pasillos sin ventilación ni aire acondicionado. Recientemente tuve que sufrir uno de ellos, bastante largo y en el cual la temperatura superaba notablemente la que había en el exterior del edificio. Los cien metros que separaban la puerta del ascensor de la habitación se convertían en una sauna capaz de arruinar la experiencia de la ducha.

Comprendo que los hoteleros quieran ahorrar pero deberán comprender que no se debe obsequiar a los huéspedes con sensaciones desagradables. Después de gastar una fortuna en televisores modernos y mobiliario fantástico, lo menos que uno espera es un chorro de calor aguardando a cada salida de la habitación.

Un caso curioso lo vi en el hotel Jardín Tropical de Tenerife, donde los pasillos están organizados de tal manera que siempre están en sombra o con corrientes de aire, de manera que no hace falta gastar energía para climatizar.

Comprendo que el aire acondicionado pueda faltar en hoteles de una o dos estrellas, pero cuando el hotel aspira a algo, se hace imprescindible que sus pasillos no sean un horno.

jueves 15 de julio de 2010

EL GRAN MISTERIO DE LAS COLCHONETAS PARA TUMBONAS DE PISCINA DESAPARECIDAS


Lo que se ve en la foto va camino de desaparecer definitivamente. Por lo visto los hoteles con piscina se han dado cuenta de que se puede ahorrar dinero suprimiendo las colchonetas de las tumbonas y el fenómeno avanza de modo imparable. La comodidad no es la misma ni mucho menos.

Tras un periplo por hoteles vacacionales he observado que la novedad que comento es una tendencia generalizada. Ignoro la razón pero tengo mis sospechas. Hay que tener en cuenta que los encargados de las piscinas son socorristas y generalmente esas personas son trabajadores ajenos al hotel, contratados para una labor específica que no incluye la colocación de colchonetas, lo cual no excluye que haya empleados del hotel que puedan hacer ese trabajo. También podría existir un autoservicio, pero ni eso.

La reducción de costes en la compra, mantenimiento y reposición de colchonetas trae consigo una evidente merma del confort para los clientes. Lo he visto hasta en hoteles de cinco estrellas.

También me llama poderosamente la atención lo mal que se atiende en muchos hoteles a los clientes que acuden a la piscina cuando falta menos de una hora para el cierre. Por cierto que va siendo hora de que las piscinas de hotel abran en horario nocturno con música chill out y juegos de luces chulos, ya que no todo va a ser bañarse cuando más casca el sol.

Aprovecho para comentar que hay demasiados hoteles vacacionales que tratan con desconfianza a los clientes con los famosos depósitos en fianza por el uso de las toallas, aunque me imagino que sus motivos tendrán...