
El título del post puede resultar intrigante y sin embargo la idea es muy sencilla. Se trata de utilizar en los viajes toda aquella ropa que se halla en nuestro armario y no tenemos pensado utilizar en la vida cotidiana pero tampoco tiramos porque nos da pena. Una solución es donarla, aunque los contenedores de prendas usadas están a tope y parece que lo que les sobra a las ONG es ropa vieja. No tiene mucho sentido gastar en armarios para guardar ropa que no se usa y que acaberemos tirando.
La propuesta consiste en usar y tirar, no lavar ni guardar. Hacemos la maleta con todo aquello que nos sobra y según van pasando los días nos deshacemos de ella, preferiblemente de modo ecológico y no arrojándola a la basura. Por una parte sacamos partido del dinero que invertimos en su momento y simplificamos el viaje notablemente porque ocurren varias cosas:
-No temos que facturar equipaje a la vuelta si viajamos en avión y además del coste económico que ello supone en algunas compañías, el embarque y desembarque es más rápido al viajar sólo con equipaje de mano.
-El peso de lo que transportamos disminuye cada día si hacemos varios desplazamientos consecutivos.
-Al volver a casa no hay que lavar la ropa y la que usamos habitualmente está disponible y menos desgastada.
-En ciertos destinos es mucho mejor ir vestido de manera poco ostentosa y llamativa. La ropa incluso les puede valer a los habitantes del lugar visitado, que lo agradecerán.
Una solución interesante para el tema de los calcetines y de la ropa interior es adquirirla en tiendas de muy bajo coste como Primark. Por un euro tenemos varios pares de calcetines o unos calzoncillos o una camiseta que se pueden usar y tirar sin tener que andar lavándolos con gel en los lavabos de la habitación del hotel. En muchos paises hay lavanderías automáticas y en España también hay las de servicio rápido.
No son pocos los que viajan a los USA con la maleta vacía para volver con ella llena, adquiriendo las prendas sobre la marcha y aprovechando el bajo precio y el cambio del dólar respecto del euro. A sitios como Portugal se puede viajar sin ropa e ir comprándola cuando haga falta dada la alta calidad de los productos y su competitivo precio.
Para largos desplazamientos en avión en los que acabaremos bastante sudados no es mala idea usar ropa de la que nos podemos librar a la llegada y que liberará espacio en la maleta para la vuelta, sobre todo ahora que las aerolíneas son bastante restrictivas en el peso de lo que llevamos y cobran el sobrepeso a precios agresivos.
Eso sí, si va usted a ciudades como San Sebastián u Oviedo mejor no lleve ropa muy cutre si no quiere sentirse como un marciano...
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