martes, 27 de febrero de 2007

LA CAPILLA DE LOS HUESOS. UNA VISITA DE MUERTE.


Para ver esta curiosidad tan morbosa tenemos que viajar a Chequia, o sea, a la llamada República Checa, que no sé porqué tenemos que decir eso si no decimos República Italiana o Monarquía inglesa para definir a un sitio. El caso es que a 70 km de Praga se encuentra Kutna Hora, patrimonio de la Humanidad según la Unesco, que no te puedes fiar mucho de esas cosas porque luego llegas e igual te desilusionas como me pasó a mi. Hay allí una catedral muy mona donde cobran entrada, como suele pasar en todos los sitios visitables de Chequia, lo cual desanima un poco. Lo que más me gustó de la ciudad fue lo bien que comí en un restaurante y la curiosidad de la capilla de los huesos, muy cerca de la estación de ferrocarril. Desde Praga se llega en una hora y el billete es barato; el tren es sencillo y para muy poco. A veces hay que cambiar de tren en Kolin. Hay abundantes servicios. Curiosamente la capilla de los huesos se ha convertido en una gran atracción por la que hay que pagar aunque poca cosa, con un pequeño suplemento si vas a filmar o sacar fotos; hay que ver lo rápido que se pasa del comunismo al capitalismo.

En 1870, el Príncipe de Shwartzenberg contrató a un artesano local, Frantisek Rindt, para que decorara el interior de la capilla con los restos humanos conservados en la cripta. Entre otras aportaciones, el artesano llegó a realizar un escudo de la familia Shwartzenberg con los huesos.


Justo frente a esta capilla decorada íntegramente con huesos humanos hay una fábrica de tabaco de Philip Morris. También tenemos un supermercado cerca para lo que haga falta. El caso es que tanto hueso procede de la acumulación de cadáveres en la época de la peste negra. En esta zona hubo minas de plata y el cementerio adyacente estaba regado con tierra sagrada procedente de Palestina.

Para ver los horarios de los trenes hay que ir a http://jizdnirady.atlas.cz/connform.asp?tt=a&cl=E5, con precios y todo. Una corona son seis pelas de las de antes, con lo que se hace la cuenta mejor que con euros.

El restaurante donde comí es uno de los más originales e interesantes de Europa, a precios regalados para lo que estamos acostumbrados, con cocina convencional y también con platos de la cocina alquimista, una gozada en términos de sabor y presentación. Merece la pena desplazarse desde Praga sólo para comer allí. Su carta la podemos ver en http://www.dacicky.com/en_index1.php. El nombre debe pronunciarse como "Dachiquí". Impresiona la calidad y también la espectacularidad de la decoración.

1 comentario:

JC dijo...

Pues yo tmb fuí no hace demasiado... en Octubre del 2008... y la verdad es que no nos cobraron más por hacer fotos, Hay un precio fijo, te dan hasta un tiquet y todo.

Eso sí, muy recomendable la visita, sobretodo sí a uno le gustan estas curiosidades.

Un buen sitio donde alojarse por unos 10 euros la noche, comfortable y limpio, la Pension Sedlec.

Lo de la Philip Morris es bien cierto, entre semana todo Sedlec olia a tabaco.

Saludos!