miércoles, 8 de diciembre de 2010

UN VIAJE EN LA 2700 DE FEVE.



Después de bastantes retrasos en la entrega de las unidades por parte del fabricante ya se ven unas cuantas de estas unidades diesel operativas y haciendo servicios regulares en las líneas de FEVE.

Estrenar un tren no es nada habitual en esta empresa. De pequeño viajé en los automotores MAN. Después de terminar la carrera empecé a usar los Apolos y hasta ahora no ha habido novedades que no hayan consistido en reformas de los MAN y los Apolo, de modo que la aparición de nuevos trenes diesel es todo un acontecimiento. En los eléctricos sólo he conocido dos modelos distintos, más o menos modernizados. Hubo una pequeña excepción con el automotor FEMA, que terminó siendo un prototipo y luego reconvertido a la serie Apolo. Todo ello en casi medio siglo.

Ya había efectuado un viaje entre Cistierna y Puente Almuhey a bordo de la nueva unidad, pero ni el trazado ni la vía permitían disfrutar de la modernidad del tren. Esta vez me correspondió viajar en ella desde Santander a Torrelavega, con uno de los servicios semidirectos que se hacen en 20 minutos con paradas en Valdecilla y Bezana.

De estas unidades no se ha hablado muy bien y sin embargo la experiencia ha sido muy positiva. Lo que más impresiona es la insonorización, junto con la suspensión. Había hecho el viaje de ida en un Apolo que botaba y se movía a lo bestia. El regreso en la 2700 fue mucho más agradable. La arrancada inicial no es poderosa pero enseguida coge velocidad y se ve que su fuerte van a ser los trayectos con pocas paradas. Los asientos son duros pero cómodos y se pueden orientar en el sentido de la marcha, aunque debían estar bloqueados porque el sistema no funcionaba.

El principal inconveniente del tren es que me produce un poco de síndrome de avión, ya que sólo tiene una puerta por coche y encima no es amplia. Los pasillos son estrechos y se circula regular por ellos. La entrada y salida de viajeros se produce de forma muy lenta. Otro problema es que no resulta lo más adecuado para trayectos largos porque carece prácticamente de huecos para los equipajes. Las bicicletas no caben en ninguna parte.

El viaje Santander-Torrelavega fue excelente, veloz y sin vibraciones. Pasas los apeaderos tan rápido que no da tiempo a leer los nombres. Únicamente el tren se ralentiza algo en Mogro y en Cazoña. Se podría ir más rápido, pero los desvíos de FEVE no son los más convenientes para pasar a toda pastilla.

De este tren hay una variante con un solo coche y con una única puerta por cada lado, la unidad más pequeña en la historia de la empresa. El interiorismo no está mal pero el tren es algo estrecho para mi gusto. La configuración de asientos para largo recorrido debería variar, con dos plazas a un lado y una al contrario, pero ello menguaría mucho la capacidad del tren.

De momento tenemos 2700 para unos 30 años más o menos. La empresa se está deshaciendo de las unidades Apolo y tendremos que acostumbrarnos a estos trenes nos guste o no.

En el caso del trayecto Santander-Torrelavega, un tren de cercanías con velocida media superior a los 75 km/h es un producto competitivo. Lo ideal sería que las unidades mencionadas tuvieran tres coches, pero eso ya sería mucho pedir.

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