domingo, 1 de mayo de 2011

EL 99% DE LOS CASTILLOS NO SON TAN CHULOS VISTOS POR DENTRO

Esta es una de esas normas no escritas pero que conviene tener en cuenta cuando viajamos. Las fachadas de los castillos pueden ser tan atractivas con la de la foto, correspondienta al de Karstejn, en Chequia y cerquita de Praga. El viajero se siente tentado de pagar la entrada y disfrutar de la magnificencia que se promete, para luego encontrar interiores más bien austeros o vacíos. Si el precio de la entrada es barato, todavía se puede consolar uno. Por ejemplo en Navarra solo te cobran dos euros y medio por visitar el castillo de Javier, que parece de juguete. En Francia uno de los castillos que provoca chascos es el de Chambord, tan famoso como fotografiado y vacío, aunque compense pagar para ver la escalera de doble hélice obra de Da Vinci y que es casi un monumento al ADN sin haberlo pretendido.

Lo malo es que el viajero quiera visitar un castillo y no pueda porque sencillamente no está abierto al público a pesar de haberse invertido una pasta en su restauración.

Mi experiencia es que rara vez compensa pagar por visitar un castillo. Las cosas desde dentro casi nunca son tan atractivas y en demasiadas ocasiones nos llevaremos una desilusión. Curiosamente en la zona francesa del Loira los más pequeños son lo que más gustan y generalmente visitar los jardines es gratis.

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