Por supuesto que no siempre. Me explico. Si después de 300 críticas queda claro que un hotel tiene buena nota, tanta gente no pueda estar equivocada; lo mismo sucede si al establecimiento le sacan las vergûenzas y todo el mundo dice lo mismo sobre el desayuno o el parking y la puntuación es baja.
Ahora bien, cuando hay más bien pocas opiniones, lo mejor es desconfiar de mano, ya que yo mismo he experimentado ciertos desencantos en hoteles que tenían críticas magníficas. Una cantidad limitada de opiniones no es fiable. Hay que esperar a que el hotel cuente con un número significativo de comentarios de muy variadas procedencias.
No me fío nada de Tripadvisor, principalmente porque ni siquiera hace falta haber estado en un hotel para decir lo que se quiera. Pero incluso en portales de reservas puede haber cierta picaresca. Basta con que una cierta cantidad de amiguetes del hotelero hagan una reserva para que se les permita opinar y poner por las nubes al hotel; eso cuesta dinero al hotel, porque tiene que pagar la comisión a la agencia incluso no habiendo ingresado nada. Lo mismo puede ocurrir si queremos desprestigiar a un hotel, aunque en ese caso la broma sale mucho más cara porque hay que pernoctar de verdad. En Tripadvisor es gratis poner a parir a cualquiera y en una web de reservas ya hay que pasar por caja. La diferencia es que en Tripadvisor el hotelero puede responder y en una página de agencia no.
Así pués recomiendo no fiarse de opiniones muy favorables pero escasas. Ojito porque normalmente no todas las habitaciones de un hotel son igual de buenas y no todo el mundo ha pagado lo mismo. El que ha desembolsado cien euros puede exigir algo más que el que ha pagado cincuenta. Curiosamente los portugueses son muy duros con los hoteles de su país y los franceses implacables con los de cualquier otro que no sea el suyo, como si estuvieran para dar lecciones de hotelería. Los ingleses son extremadamente exigentes aunque muy justos y los españoles hacemos bueno el dicho de que las opiniones son como los culos y todo el mundo tiene una.
Insisto, más vale un 7.5 después de 200 opiniones que un 8.5 tras un par de docenas de clientes que han comentado su estancia.
Contacto: franciscomiranda@gmail.com para lo que haga falta.
domingo 21 de agosto de 2011
martes 9 de agosto de 2011
PAGAR POR MEAR
Por lo visto ya los romanos inventaron los servicios higiénicos de pago y dos mil años después hay paises como Alemania donde aliviar la vejiga puede ser toda una odisea en ciertos momentos, ante la escasez de lugares donde mear gratis o incluso mear. No se entiende que en un país de vanguardia tecnológica pongan tantas trabas a la llamada de la naturaleza.
Unos servicios autolimpiables como los de la foto son muy útiles y uno debe aflojar la pasta pero con la seguridad y la comodidad que se espera de una instalación moderna.
Lo malo es cuando acabas de hacer una compra de cien euros en unos grandes almacenes de Wurzburg y te encuentras con que para hacer uso del servicio tienes que pagar. Eso en El Corte Inglés no pasa. Lo malo es cuando no tienes monedas sueltas.
Para rizar el rizo me he encontrado con áreas de servicio de autopistas alemanas donde se pagaban 70 céntimos por una puñetera meada, incluso después de haber repostado.
España no es que se luzca por disponer de servicios higiénicos públicos pero por lo menos hay tropecientos mil bares donde aliviarse a cambio de una consumición y numerosos locales como centros comerciales en los que no te exigen consumir para quedar agustito. Menos mal que siempre nos quedará el Mc Donalds, una garantía absoluta de servicios limpios a escala planetaria.
El problema es cuando necesitas hacer aguas mayores en una ciudad alemana más allá de las ocho de la tarde. El problema puede ser muy grave si la ciudad carece de báteres públicos y encima no hay ningún local de hostelería abierto. Incluso en las estaciones de tren hay que pagar y uno puede acabar muy mal.
En un viaje por Europa hay que calcular un presupuesto específico para gasto en urinarios o bien controlar muy bien los sitios en los que sale gratis mear, lo que a veces es sencillo y en ocasiones una odisea. No tengo problema en pagar por un servicio pero no entiendo que habiendo consumido en un establecimiento tenga que pagar por usar los retretes.
En Portugal no hay problema. Por 60 céntimos tienes un café y el uso de los servicios. En Francia se da la circunstancia de que en hostelería no suele haber servicios separados para señoras y caballeros, con lo que aumenta la demanda para poca oferta, e incluso en brasseries muy elegantes el servicio es minúsculo.
El único detalle elegante y decente que vi en Alemania fue en uno de esos outlets en plan village, donde incluso tenían fuente de agua fresca para los clientes, todo un detallazo. En la estación de trenes de Colonia, en cambio, hay hasta una tarifa en función de lo que se vaya a evacuar...
Unos servicios autolimpiables como los de la foto son muy útiles y uno debe aflojar la pasta pero con la seguridad y la comodidad que se espera de una instalación moderna.
Lo malo es cuando acabas de hacer una compra de cien euros en unos grandes almacenes de Wurzburg y te encuentras con que para hacer uso del servicio tienes que pagar. Eso en El Corte Inglés no pasa. Lo malo es cuando no tienes monedas sueltas.
Para rizar el rizo me he encontrado con áreas de servicio de autopistas alemanas donde se pagaban 70 céntimos por una puñetera meada, incluso después de haber repostado.
España no es que se luzca por disponer de servicios higiénicos públicos pero por lo menos hay tropecientos mil bares donde aliviarse a cambio de una consumición y numerosos locales como centros comerciales en los que no te exigen consumir para quedar agustito. Menos mal que siempre nos quedará el Mc Donalds, una garantía absoluta de servicios limpios a escala planetaria.
El problema es cuando necesitas hacer aguas mayores en una ciudad alemana más allá de las ocho de la tarde. El problema puede ser muy grave si la ciudad carece de báteres públicos y encima no hay ningún local de hostelería abierto. Incluso en las estaciones de tren hay que pagar y uno puede acabar muy mal.
En un viaje por Europa hay que calcular un presupuesto específico para gasto en urinarios o bien controlar muy bien los sitios en los que sale gratis mear, lo que a veces es sencillo y en ocasiones una odisea. No tengo problema en pagar por un servicio pero no entiendo que habiendo consumido en un establecimiento tenga que pagar por usar los retretes.
En Portugal no hay problema. Por 60 céntimos tienes un café y el uso de los servicios. En Francia se da la circunstancia de que en hostelería no suele haber servicios separados para señoras y caballeros, con lo que aumenta la demanda para poca oferta, e incluso en brasseries muy elegantes el servicio es minúsculo.
El único detalle elegante y decente que vi en Alemania fue en uno de esos outlets en plan village, donde incluso tenían fuente de agua fresca para los clientes, todo un detallazo. En la estación de trenes de Colonia, en cambio, hay hasta una tarifa en función de lo que se vaya a evacuar...
lunes 8 de agosto de 2011
EL ESTADO TE VIGILA. PRESENTACIÓN DEL DNI EN HOTELES.
Los que viajamos por España y Portugal nos sorprendemos en Francia y Alemania por la ausencia de necesidad de identificación para el alojamiento. En la península ibérica estuvimos bastantes años bajo regímenes autocráticos y el estado comprobaba meticulosamente si la pareja heterosexual alojada en un hotel estaba casada o no, mediante el libro de familia. Llevamos muchos años de Democracia ya pero los estados siguen controlando dónde duermes; ahora ya no les importa con quién lo haces pero la ley exige que el hotel registre los DNI de todos los clientes alojados, no valiendo eso de un solo carnet por habitación. En España todavía queda la excusa del terrorismo pero en Portugal no veo ninguna justificación y de todos modos el que quiera viajar y pernoctar anónimamente puede hacerlo en autocaravana o durmiendo en apartamentos de alquiler no hotelero.
Para los profesionales es un poco latoso tener que pasar contínuamente los datos a la policía, aunque el sistema se ha modernizado y ya no hay que llevar en mano las fichas a los cuarteles de la Guardia Civil. Eso sí, el estado sabe muy bien dónde te has alojado estos últimos años dentro del territorio nacional y a los extranjeros se les exige el pasaporte. En otros paises ni siquiera hay DNI, de modo que la gente recurre a su tarjeta de la seguridad social o a documentos de identificación algo cutres, consistentes en una cartulina con una foto grapada.
Me temo que hoy en día ya no tiene tanto sentido anotar los datos del cliente a no ser para denunciarlo por algo, en cuyo caso el hotel casi siempre tiene todas las de perder. Por mi parte no hay problema en que sepan quien soy, ya que no tengo nada que ocultar, pero los amantes de la privacidad absoluta quizás preferirían que las cosas fueran aquí como al norte de los Pirineos.
Para los profesionales es un poco latoso tener que pasar contínuamente los datos a la policía, aunque el sistema se ha modernizado y ya no hay que llevar en mano las fichas a los cuarteles de la Guardia Civil. Eso sí, el estado sabe muy bien dónde te has alojado estos últimos años dentro del territorio nacional y a los extranjeros se les exige el pasaporte. En otros paises ni siquiera hay DNI, de modo que la gente recurre a su tarjeta de la seguridad social o a documentos de identificación algo cutres, consistentes en una cartulina con una foto grapada.
Me temo que hoy en día ya no tiene tanto sentido anotar los datos del cliente a no ser para denunciarlo por algo, en cuyo caso el hotel casi siempre tiene todas las de perder. Por mi parte no hay problema en que sepan quien soy, ya que no tengo nada que ocultar, pero los amantes de la privacidad absoluta quizás preferirían que las cosas fueran aquí como al norte de los Pirineos.
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