
No tengo nada en contra de que haya una feria de Abril en Sevilla. Seguro que allí saben celebrarla bien. Lo que no me gusta es encontrarme ferias de abril en lugares donde no pintan nada. Hace unos años tuve ganas de vomitar cuando vi la de Saint Jean de Luz y cuando hay alguna cerca de mi casa, ni se me ocurre acercarme. En un lugar tan emblemático como Espinosa de los Monteros estuve dando un paseo con banda sonora de sevillanas emitidas a todo volumen por altavoces. Si quiero vivir la feria de abril ya iré a Sevilla, pero me joroba toparme con ella en entornos que nada tienen que ver con la celebración original. Asturianos, franceses y burgaleses disfrazados de andaluces quedan ridículos. Cualquier día habrá que hacer la fiesta de la cerveza al estilo alemán.
La proliferación de ferias de abril es un fenómeno preocupante, más aún cuando se repite un modelo que por definición es irrepetible, al menos en su esencia. Se evidencia la carencia de ideas y la falta de respeto por las tradiciones de un pueblo cuando se copian las de otro sin poner en valor las propias.
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